Marcela Estebanez: «la formación en el colegio es estar con y para la persona»

En su labor como directora, da especial importancia a gestos cotidianos: recorrer los pasillos, conocer a cada alumno por su nombre, preguntar a las familias cómo están, entre otros. Estos gestos forman parte de su manera de entender y ejercer la dirección del colegio.

(Fuente: Noticia regnumchristi.org)

Educar a través de la evangelización

Para Marcela, dirigir un colegio es, ante todo, una oportunidad de misión. No solo en el trato con los estudiantes, sino también en el alcance que tiene una institución educativa completa: el Colegio Everest Chile acompaña a sus alumnos desde bambolino, con apenas un año y medio de edad, hasta que egresan a los 18 años. En ese recorrido, la labor educativa también involucra a las familias, a los profesores y a otras personas de la comunidad escolar.

«Dirigir un colegio es una gran oportunidad para evangelizar. No es solo el trato con los estudiantes, pues también estás acompañando a los papás, a los profesores, a tantas personas, y ahí es donde te das cuenta de que el impacto puede ser muy profundo y amplio al mismo tiempo», comparte Marcela.

Esto busca cumplir la misión del colegio: acompañar a las familias en la formación integral de sus hijos para que contribuyan positivamente a la sociedad desde los valores cristianos. En esta tarea, el proyecto educativo contempla el acompañamiento personal, la vida comunitaria y la formación para el servicio. Estas líneas de trabajo se desarrollan mediante iniciativas tanto del colegio como de las propias familias.

Desde esta mirada, la misión no se limita a desarrollar actividades pastorales específicas. Se expresa también en la escucha, en el interés por conocer la historia de cada persona y en la disposición para atender a quienes necesitan acompañamiento. Marcela relaciona esta dimensión de la misión con situaciones cotidianas: una conversación con un alumno, la atención a las inquietudes de una familia o el apoyo en momentos de dificultad.

Marcela Estebanez: «Formar es estar con y para la persona»
Marcela Estebanez, en la primera fila, en el centro, es consagrada y lleva más de tres décadas en el servicio educativo. (Crédito de la imagen: Colegio Everest Chile)

«Nadie puede sentirse solo en el Everest»

El acompañamiento centrado en la persona ocupa un lugar importante en la vida diaria del Everest Chile. Para Marcela, formar implica estar presente, conocer la realidad de cada persona y favorecer su crecimiento mediante el trato cotidiano. No es solo una metodología, sino, sobre todo, una actitud.

«Jesús llamó a doce y los llamó a estar con Él. Yo estoy convencida de que la formación, en cualquiera de sus expresiones, se da a través de estar ahí con y para la persona», comparte.

A lo largo de su trayectoria escolar, cada alumno cuenta con el apoyo de distintas personas: el profesor jefe, que lo recibe cada mañana en el salón y tiene una asignatura semanal de formación; el coordinador de ciclo; el encargado de convivencia y acompañamiento; la psicóloga o psicopedagogo; y el encargado de familia, que tiene la responsabilidad de acompañar a toda la familia desde que ingresa al colegio hasta que el último hijo egresa.

Más allá de esta estructura de acompañamiento, Marcela resume en una frase lo que busca promover en la comunidad escolar: «Nadie puede sentirse solo aquí».

«Realmente buscamos que cada estudiante, cada familia y cada persona que entra al Everest sepa que es conocida, que tiene nombre y apellido, que hay alguien que se interesa por ella, que le pregunta cómo está y que le acompaña en su proceso», expresa.

En la práctica, este acompañamiento contempla gestos sencillos: conocer la historia de los alumnos, escuchar las inquietudes de las familias, atender sus necesidades y favorecer relaciones de confianza. Y también acompañar en los momentos difíciles, como la pérdida de un ser querido o cuando alguien atraviesa una crisis profunda.

«Estoy convencida de que la formación integral se da a través del trato, la observación y la imitación. Uno aprende estando con otros, viendo y conviviendo. Por eso, el acompañamiento es vital: es ahí donde realmente se forma la persona», añade Marcela.

Este principio también se extiende a las familias a través del programa Crecer en Familia, en el que los padres que ingresan al prekínder se integran en pequeños grupos, acompañados por un matrimonio monitor. Durante cuatro años, reciben ciclos de charlas sobre temas espirituales, matrimoniales y de crianza, además de encuentros informales que buscan fomentar la amistad, la confianza y el sentido de pertenencia. El programa forma parte de las iniciativas con las que el colegio busca acompañar a las familias en la formación de sus hijos.

Marcela Estebanez: «Formar es estar con y para la persona»
Para Marcela, dirigir un colegio con el personal docente y administrativo es ante todo una oportunidad de misión. (Crédito de la imagen: Colegio Everest Chile)

Formar para transformar

En el colegio, el servicio forma parte de la propuesta educativa y ofrece a los alumnos oportunidades de poner en práctica su fe mediante acciones concretas en favor de los demás.

«El servicio no es solo hacer cosas por los demás. Para nosotros está muy unido al mandamiento de la caridad, a aprender a salir de uno mismo, mirar al otro y responder a sus necesidades desde el corazón. Y eso empieza desde lo pequeño, desde la vida diaria», comenta Marcela.

Los alumnos participan en proyectos sociales impulsados desde los centros de alumnos: Pintando Misión, Edifica, Inspira y Aspira son algunas de las iniciativas que nacen de los propios estudiantes, quienes identifican necesidades en su entorno y proponen respuestas concretas. Pero el servicio no se limita a ellos, pues los profesores también tienen sus propias experiencias. Por ejemplo, cada Miércoles Santo, el colegio organiza una salida a un asilo, un hospital u otro espacio de servicio, y en el retiro de Navidad, los docentes eligen entre distintas opciones de acción social.

La participación de profesores y alumnos en estas actividades busca favorecer una experiencia compartida del servicio, en la que los estudiantes puedan aprender también del ejemplo de los adultos.

«Al ver a nuestros estudiantes graduarse, lo que más los marca no son solo los conocimientos, sino esta actitud de servicio que estuvieron cultivando durante su tiempo en el colegio. Nuestros alumnos destacan por esta manera de liderar, pensando en los demás, buscando servir y no sobresalir», comparte Marcela.

Marcela comparte con orgullo que las universidades más prestigiosas de Chile, así como la mayoría de las pastorales y actividades sociales, están lideradas por egresados del Everest. El liderazgo cristiano, para este colegio, no consiste en ocupar el primer lugar, sino en poner los propios talentos al servicio del bien común.

Marcela Estebanez: «Formar es estar con y para la persona»
El «Centro de Padres» del colegio es una oportunidad para ayudar a que los valores del colegio se mantengan fuera del aula. (Crédito de la imagen: Colegio Everest Chile)

Una alianza para educar entre familia y colegio

El proyecto educativo del Everest Chile reconoce que la formación no ocurre únicamente en las aulas. Para que dé fruto, necesita construirse en diálogo y unión con las familias.

«Nosotros nada más hacemos un porcentaje de la formación, por eso es muy importante que la familia se sume al proyecto educativo. Si un niño vive unas cosas en el colegio y otras en su casa, está en una dicotomía constante y difícilmente dará los mismos frutos. Si lo que se vive en el colegio y en la casa está en sintonía, los resultados son totalmente distintos», expresa Marcela.

La relación entre el colegio y las familias también se desarrolla a través del Centro de Padres, cuyos miembros participan en iniciativas de pastoral, excelencia académica y deportes, además de colaborar en diversas actividades de la comunidad escolar.

Algunas iniciativas han surgido directamente de las familias, que no solo se sienten con la confianza para colaborar, sino también con el empoderamiento para crear sus propias actividades.

Tal es el caso de Mano Amiga Santa Teresa, el colegio asociado que el Everest apoya, ubicado en una zona de alta vulnerabilidad de Santiago. Un grupo de mamás propuso organizar una liga de pádel en las canchas del colegio, cobrando una cuota adicional por participar. Entre 60 y 80 mamás se sumaron, y con lo recaudado se financiaron mejoras al comedor y material deportivo para el Mano Amiga Santa Teresita. Lo que comenzó como la propuesta de un grupo de madres se convirtió en una tradición que se sumó a otros eventos solidarios.

«Creo que darles espacio para tomar la iniciativa ha generado una mayor participación. Esto es posible cuando quienes dirigen consideran prioritario fomentar las relaciones personales», comparte Marcela.

Al proponer, organizar y colaborar, las familias ayudan a que los valores del colegio tengan continuidad fuera del aula y se traduzcan en acciones concretas. La formación llega a ser una experiencia compartida, corresponsable y cercana.

Marcela Estebanez: «Formar es estar con y para la persona»
Para que el proyecto educativo del colegio dé fruto, debe construirse en diálogo y unión con las familias. (Crédito de la imagen: Colegio Everest Chile)

Una misión que se construye en lo cotidiano

Entre las experiencias que Marcela recuerda de su trabajo como directora está la de un niño que llegó corriendo a su oficina para contarle que había aprendido a leer. Para ella, momentos como ese expresan la importancia del encuentro personal en la educación y de mantener una relación cercana con los alumnos.

«Hay que estar, hay que conocer, hay que pasearse por los patios, entrar a las salas y aprenderse los nombres. La sonrisa y la preocupación real por la persona van generando algo que no se puede fabricar: una institución donde cada uno sabe que tiene un lugar», menciona Marcela.